Thursday, February 23, 2006

EXEGESIS

En términos generales, se entiende por exégesis la explicación de los pasajes de la sagrada Escritura.
La exégesis tiene sus propias leyes y formas de aproximarse al texto bíblico.
A menudo, las explicaciones de las Escrituras, las exégesis de los textos bíblicos tienen que ver con el entendimiento que se debe tener de lo escrito por el escritor sagrado.
En general, puede decirse que demasiadas veces los exegetas y los eruditos escriturarios han cedido a la tentación de darle un tinte de "cientificidad" a su labor y han incorporado puntos de vista de críticos cuyo objetivo es meramente intentar destruir no solo al contenido de las Escrituras sino a todo el aparato escritural por medio de teorías que si se aplicaran a los escritores clásicos grecorromanos, por ejemplo, significarían la total destrucción de sus líneas de pensamiento y de conocimiento, según han sobrevivido en sus escritos.
Otras veces se asiste al triste espectáculo de ver a los traductores intentando asumir de exegetas e intentando introducir sus opiniones particulares y sus puntos de vista basados en las doctrinas religiosas que sostienen en sus traducciones de la Biblia. Esto también atenta contra la pureza del texto sagrado debido a que se fuerza a las Escrituras a apoyar lo que no apoyan y a decir lo que en realidad no dicen.
Y, asimismo, demasiadas veces, se asiste al no menos patético espectáculo de predicadores, escriturarios y eruditos biblicistas que se esfuerzan por probar, con argumentos aparentemente tomados de la Escritura sagrada, puntos de vista, doctrinas, dogmas y enseñanzas que en realidad no están en la Palabra de Dios, pero que se esfuerzan en hallar en frases o palabras sacadas de su contexto.
Un exegeta honrado, sincero, temeroso de Dios y amante de la Palabra de Dios, se esforzará siempre por dejar que la Biblia hable por sí sola, sin ayudas ni intermediarios, sin forzarla a decir cosas que no dice y sin intentar apoyar sus propios puntos de vista y opiniones mediante el socorrido artilugio de manipularla. Es necesario que uno entienda, comprenda y practique cotidianamente la honradez al momento de citar de las Escrituras y de intentar explicarlas o de entenderlas.
Solamente siendo honrado en el estudio y en la aplicación de las Escrituras uno puede estar realmente tranquilo, con la conciencia limpia, y esperar el justo juicio de Dios con la humildad y la mansedumbre, esperanza y tranquilidad de quien sabe que debe responder ante el propio Dios de lo que hace y dice con Su Palabra.